Moros y Cristianos en Galicia

Las Fiestas de Moros y Cristianos. Introducción

  Las luchas rituales entre dos bandos son uno de los complejos festivos más extendidos por todo el mundo, y en Europa los investigadores frecuentemente han considerado que su origen se encuentra en las danzas Pírricas de la antigua Grecia y las Bellicrepae romanas, ambas con posibles antecedentes prehistóricos y paralelos en la cultura celta. Sin embargo, es probable que las Fiestas de Moros y Cristianos, muy extendidas por toda la Península, tengan su origen concreto en los torneos y mêlées que tenían lugar en las grandes festividades reales y nobiliarias de la Edad Media, y en los alardes militares instituidos para conmemorar victorias bélicas y como entrenamiento para las milicias ciudadanas. En sus comienzos fueron probablemente rituales de conquista realizados en contextos palaciegos: así parecen indicarlo las primeras noticias que tenemos de las fiestas, todas ellas celebradas en ambientes nobiliarios (Lérida 1150, Zaragoza 1300, Ceuta 1309, Valencia 1373, Barcelona 1373 y 1397, y Jaén en 1463 según la Crónica de Lucas de Iranzo). En la época de los Austrias las representaciones de moros y cristianos se convirtieron en un festejo cortesano habitual, mezcla de juego, drama y propaganda anti-turca (especialmente después de Lepanto), pasando también al Corpus y a las fiestas patronales populares, en las cuales se agudizó su sentido lúdico y se convirtieron en farsa.

  Jaime Capmany supuso para las fiestas un origen en el teatro de los Autos Sacramentales, algo imposible cronológicamente aunque es cierto que existen relaciones entre las representaciones populares de moros y cristianos y el teatro culto, y ya Quevedo afirmó en El Buscón que "no hay autor que no escriba comedia, ni representante que no haga su farsa de moros y cristianos”. Otros investigadores, basándose en las noticias catalano-aragonesas y de la Crónica de Lucas de Iranzo, relacionan las fiestas con recreaciones lúdicas de batallas reales en las guerras fronterizas con el Reino de Granada, tanto en Andalucía como en Valencia y Murcia. En 1616 Justo de Armengol afirmó en un sermón predicado en Zaragoza haber leído en un manuscrito antiguo del monasterio de Poblet "escrito en lengua Iemosina", que las representaciones de moros y cristianos aragonesas surgieron en las fiestas del Apóstol Santiago de la época de Jaime II de Aragón (rey 1291-1327) ¿en Ceuta en 1309?, como un entretenimiento palaciego que combinaba la representación de una victoria frente a los moros y su conversión, con una danza en la que intervenían ambos grupos:

   "... para mejor obsequiar los aragoneses á Jaime II el día de San Jaime (Santiago), se presentaron á la corte sus criados vestidos unos de moros y otros de cristianos, y que tramando campal pelea en el patio del alcázar del rey, salieron al campo que le cercaba, donde en un castillo levantado sobre un tablado, se dieron sendas cuchilladas, hasta que apareciendo en un brioso caballo blanco un capitán de la guardia vestido de San Jaime, se puso de parte de los cristianos y acuchillando á los moros, estos se rindieron de rodillas a sus pies. Que entonces el capitán vino hacia el santo, tomó de la mano de su escudero una banderita de tela blanca de seda, en que estaba pintada una cruz encarnada con este letrero: 'In hoc signo vinces': y presentándola á los moros, estos se echaron en tierra y pidieron misericordia y ser recibidos en el gremio de los cristianos. Que mandados levantar por San Jaime, se les vistió á todos unas túnicas blancas con una cruz roja al pecho, y formados en fila asistieron á la quema de su pendón que estaba sembrado de una gran luna en medio de muchas medias, y que tenia una gran cola de caballo en la punta de asta. Que luego que estuvo quemado el pendón, adoraron una gran cruz que les presentaron los cristianos, y que llevados al rey que presenció la fiesta, este les dió paz en el rostro de su capitán, empezando en seguida un gran divertimiento de baile entre los cristianos y [los] convertidos moros al son de los instrumentos de guerra (...), que este es el origen de aquellas danzas de moros y cristianos que se celebran el día de Santiago y en otras fiestas".
  
   Sebastián Castellanos de Losada, que transmite la noticia de Armengol en 1848, apunta que en la primera mitad del siglo XIX en la zona de Valencia se afirmaba que las representaciones de moros y cristianos tenían su origen en la rememoración de la conquista de la ciudad por el Cid Campeador en 1094, y en general actualmente se acepta la existencia de un importante componente militar en las fiestas, además del religioso, el lúdico y el de afirmación grupal frente a "los otros". Demetrio Brisset distingue entre soldadescas o alardes, representaciones teatrales, y danzas de moros y cristianos, estas últimas documentadas con seguridad por primera vez en el Corpus de Barcelona de 1424, a cargo del gremio de hiladores. Señala también Brisset que la popularidad de estas representaciones y danzas se revitalizó en determinados contextos político-militares como los conflictos con los moriscos y las guerras con los turcos en los siglos XVI y XVII, o las guerras de Marruecos en los siglos XIX-XX, y piensa que, en la mayoría de los casos, las danzas de espadas y de palos actuales son estilizaciones de antiguas batallas de Moros y Cristianos.

  Aunque las Fiestas de Moros y Cristianos peninsulares más conocidas y abundantes se encuentran actualmente en la zona levantina y andaluza, en Galicia las representaciones fueron frecuentes hasta hace pocos años, especialmente en el sur del país. Se conservan todavía siete y hay noticias de la existencia de unas treinta más, en la actualidad desaparecidas (las hay también en el norte de Portugal). Perviven, representadas anual o esporádicamente, en Laza, A Franqueira, A Saínza, Trez, Retorta, Mouruás y Mouriscados, y además, gracias al trabajo etnográfico de Vicente Risco, Xesús Taboada Chivite, X. M. González Reboredo y otros investigadores, tenemos noticias y descripciones de bastantes más (Bentraces, Redemuiños, Magros, Vilanova de Arousa, Pontevedra..., cf. la Base de Datos). El primer testimonio de su celebración lo tenemos en el Corpus de Santiago en 1570  y el segundo en el Corpus vigués de 1628, en el cual los sombrereros de la ciudad representaron un regocixovestidos en ábito de moros (…) con sus arcabuces y flascos (…) llevando su atambor que baya tocando delante. También en el contexto del Corpus se celebraron, según Neira Cancela, fiestas semejantes en Ponteareas y Ribadavia. Sin embargo, en los ejemplos modernos documentados la representación ya no aparece vinculada a la fiesta del Sacramento, como sucede en los casos más antiguos, sino que se integra en las fiestas patronales, especialmente en las del Apóstol Santiago, pero en los textos hay frecuentes referencias a la defensa del Divino Sacramento y a Jesús sacramentado, lo que lleva a pensar que el origen de muchas podría encontrarse en el Corpus. 

  En varios casos la tradición popular gallega habla de una rememoración de la legendaria  Batalla de Clavijo, en la que Santiago habría ayudado a las tropas cristianas de Ramiro I frente al enemigo musulmán, lo que establece una conexión jacobea y permite pensar que la Historia de Señor Santiago a caballo como cuando fue lo del Rey Ramiro, que llevaban los azabacheros en el Corpus compostelano de 1570 era en realidad una representación de Moros y Cristianos en la que intervenían también los herreros con cuarenta o cincuenta arcabuceros con sus flascos e polvera todo puesto por su orden y muy bien adrezados. En los textos gallegos conservados de Mouruás y Redemuiños se encuentran alusiones a la legendaria Batalla de Clavijo, al no menos legendario Tributo de las cien doncellas, y a las historias y personajes del ciclo carolingio medieval (Carlomagno, Roldán, Oliveros, Reinaldos, Balán, Fierabrás, Ferragut...), historias que fueron muy populares por toda Europa y que sabemos fueron conocidas en Galicia, León-Zamora y el norte de Portugal, zona en la que también tuvieron reflejo en el siglo XIX en representaciones populares de Moros y Cristianos como el Auto de Floripes, representado en Neves (Viana do Castelo), y en Palme (Barcelos), o la  Comédia dos Doze Pares de França de Argozelo (Vimioso).