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 Julio I. González Montañés ©

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Danzas con diálogos

 

  Las danzas de la época aquí estudiada tienen siempre, además del componente espectacular inherente al acto, un carácter dramático; ya que generalmente sus figuras representan una historia, evidente por ejemplo en las danzas moriscas o de turcos y en las danzas de espadas. Muchas de las danzas gremiales gallegas (de arcos, espadas, palos, penlas... etc.) ya las he mencionado en las páginas dedicadas al Corpus, y aquí solamente me referiré a aquellas que tienen, o pudieron haber tenido, diálogos recitados y/o cantados. Estas "danzas habladas" (así se denominaban al menos desde principios del siglo XVII) presentan características teatrales, y a finales de dicha centuria el asturiano Francisco Bances Candamo en su Teatro de los theatros de los passados y presentes siglos, consideraba a las “danzas castellanas que llaman historias”, como “la primitiva y ruda comedia castellana nuestra, no sin gran similitud a los primeros juegos escénicos que cuenta Livio de Roma”.

  Probablemente las danzas de moros o turcos tuvieron diálogos, y perviven en las representaciones de Moros y Cristianos actuales, y lo mismo se ha pensado de danzas de espadas como la de Carril . En la actualidad la danza de Carril no se diferencia mucho de otras danzas de palos y espadas, y aparentemente se trata de una simple danza gremial, de las más de 30 que se conservan en Galicia, pero el hecho de que se la denomine Farsa, y a los danzarines farsantes, ha llevado a pensar (L. Costa Vázquez-Mariño y C. Rey Cebral) que pudiera tratarse de la pervivencia de una antigua representación teatral que en tiempos habría tenido diálogos, hoy perdidos. No hay pruebas concluyentes, pero parece posible, y al respecto hay que recordar que danzas similares, como la de As Aréas de Fisterra, formaron y forman parte de representaciones teatrales, y en similar contexto jacobeo (cf.  ).

 Luis Costa señala que los organizadores actuales de la danza interpretan la denominación Farsa como sinónimo de fiesta, pero él no duda de su asociación con representaciones teatrales: "Case con seguridade, antigamente, no día do Apóstol se representaban en Carril autos sacramentais, así como combates entre mouros e cristiáns, aos que dalgún xeito se asociaban á danza de espadas. Como acontece aínda arestora na romería de Nosa Señora da Franqueira, onde se intercalan a danza de arquiños e a representación da disputa entre o mouro e cristián. Perdido hoxe calquera resto de eses elementos dramáticos, perdura aínda esa acepción da farsa, asociada á danza de Carril". Carlos Rey Cebral y Cristian Silva Bóveda, por su parte, creen que la denominación Farsa se debe a que antiguamente había un diálogo o recitación en el que se explicaba a los espectadores el significado de la danza.

 La denominación Farsa es prácticamente única en lo que se refiere a las danzas de espadas en Galicia  (Said Armesto se la aplica también a la danza de Ribadavia), pero en lo que se refiere a las danzas de Madamas e Galáns, son varias las localidades gallegas en las que se denominan también Farsas (Lavadores y San Roque (Vigo), Darbo (Cangas), Negreira, Ames...), lo cual podría indicar que dichas danzas son también estilizaciones bailadas de antiguas representaciones con diálogos (en el caso de la Farsa de Santa Cristina de Lavadores, recuperada en 2023 después de casi un siglo sin bailarse, su antigüedad puede remontarse al menos hasta el siglo XVII, y en el de Carril a finales del XVI).

  También se representaban historias, generalmente con mímica expresiva y en ocasiones con diálogos, en las denominadas Danzas de Matachines y en los Matachines reales, mojigangas dramáticas bufonescas de probable origen italiano que tenemos documentadas en Galicia. Hacia 1620 los menciona Tirso de Molina en su comedia La gallega Mari-Hernández, dando a entender que existían en Galicia; y sabemos que en 1690, con motivo de las fiestas que se hicieron para recibir a la reina Mariana de Neoburgo, hubo una danza de matachines en A Coruña, de la cual el autor de las Noticias de lo que se ejecutó en la Coruña con la llegada de la Reina Mariana de Neoburgo, dice que fue "un sarao de quatro sugetos y unos matachines, todo arreglado al clima de Galicia" .

 Pocos días más tarde, el hermano de la reina, príncipe Luis Antonio von der Pfalz, asistió en Santiago de Compostela a una mojiganga que se hizo en la plaza del Obradoiro la cual vio desde el balcón del palacio arzobispal en el que se alojaba, y terminada la misma se le agasajó en su cuarto con "diferentes entremeses, villancicos y distintos matachines con diversa y copiosa música" .

También actuaron matachines el 8 de septiembre de 1707 en los festejos que se hicieron en Ourense para celebrar el nacimiento del príncipe Luis Jacobo, futuro y efímero Luis I. En la relación impresa de las fiestas dice el jesuita Padre José A. Butrón (cf. El Clarín de la fama y cithara de Apolo : con métricos rasgos a las reales fiestas que en el felicissimo nacimiento de el Principe N. Señor D. Luis Jacobo Primero el deseado executó la...ciudad de Orense [Diego de Cossio y Bustamante, Joseph Butron y Múxica, Santiago, Imp. de Antonio de Aldemunde, 1708, pp. 96-97]):


Danzaron matachines y merecieron universal aplauso. Notable baile, donde al descuido se introduce de cuerpo entero el cuidado. Y lo más maravilloso es, que parece bien la afectación .
 

 Todavía en la segunda mitad del siglo XVIII existían en Galicia: el Padre Feijoo hace alusión a ellos en sus Ocios poéticos, y el cura de Fruíme en dos de sus obras, presentándolos como acróbatas en las fiestas de 1752 por la consagración de la iglesia de los Carmelitas Descalzos de Padrón (A Coruña): "Con máscaras de capuces salen unos Bolatines á danzar los Matachines…"

 Otro caso de danza con diálogos que tenemos documentado en Galicia en el siglo XVII lo encontramos en Monforte, donde los criados del conde de Lemos bailaban a principios de la centuria una danza de peregrinos y donde sabemos que los jesuitas hicieron, con motivo de la llegada a la localidad en 1610 de D. Diego de Guzmán y Haro, limosnero y capellán mayor de Felipe III, un Diálogo y danza sobre la peregrinación que D. Diego hacía a Compostela en nombre de los reyes .

 En los siglos XVI-XVIII fueron muy populares en la Península las danzas con diálogos cantados que se bailaban-representaban como prólogo o en los intermedios de las comedias, y en la documentación gallega consta en muchos casos la representación de "Danzas y comedias" o de "Comedias y bayles", tanto a cargo de compañías profesionales foráneas (Granados, Riaza, Salazar, Hurtado, Ponce de León...) como de los niños de coro (catedral de Ourense) o los alumnos de los colegios de los jesuitas (Monterrei, Ourense, Monforte...), en cuyas aulas siempre se utilizó el teatro como medio didáctico y se consideró a la danza, siguiendo al De ratione discendi et docendi de Joseph de Jouvancy: "una diversión digna de un joven culto y un ejercicio útil".

 Entre las danzas que los comediantes profesionales incluían en sus espectáculos abundan las danzas o bailes de gallegos, conocidas generalmente (fuera de Galicia), como gallegadas. La mayoría de ellas son piezas que se burlan de los gallegos y de su habla, y, como ya señaló en el siglo XIX Ramón Joaquín Rodríguez en su Diccionario Nacional de la Lengua Española, tales danzas fueron inventadas ad libitum, puesto que en Galicia jamás existieron semejantes bailes. Un ejemplo claro de estas danzas de gallegos burlescas, con diálogos compuestos a partir de una burda galleguización del español combinada con voces dialectales asturianas y leonesas, es La Gallegada de Francisco de Castro presentada en 1704 en Madrid como prólogo de la comedia de Tirso de Molina, La gallega Mari Hernández.

 Existen, sin embargo, algunos ejemplos de danzas de gallegos que parecen haber sido compuestas en Galicia y en las que se reivindica a los naturales del país. Es el caso del Bayle de los gallegos de 1659 recogido en una recopilación manuscrita del siglo XVIII (BnE Ms. 14851, fols. 112-113r ). En el texto de la danza la presencia del gallego es escasa (el estribillo, y algunas frases cortas o palabras sueltas), pero no se trata de una pieza burlesca; por el contrario parece claramente obra gallega ya que en los diálogos se destaca el papel de los gallegos en la Guerra de Portugal (1640-1668) y la danza termina con un elogio a Galicia puesto en boca de las tres bailarinas: Ay! que Castilla sus hechos ensalza / pero Galicia se lleva la gala.

  En el baile intervienen tres gallegos y tres gallegas que dialogan al tiempo que danzan, y unos músicos que tañen y recitan una introducción. En el manuscrito conservado se indican las figuras de la coreografía (cruzado, por dentro, corro grande, dos corros, cada uno con la suya...), y los diálogos tienen como hilo un estribillo en gallego imperfecto, probablemente deturpado por el copista: Ea galeguiños, ea! / dad nova embidia a Castela.

 No consta que el baile se hiciese en Galicia y probablemente fue pensado para danzarse en la Corte, como reivindicación de las victorias gallegas en el frente norte de la contienda con los portugueses. Tampoco sabemos cómo era la música pero en la parte final de la danza la mayoría de los diálogos comienzan con la exclamación Ay!, que lleva a pensar en los bailes denominados del ¡Ay, ay, ay!, los cuales tenían al parecer una tonadilla característica que en la época todos conocían:

 

                        Gallega: Ay! que no hay cosa que más alboroce,
                                     que a los rebeldes cascarles la chola.

                        Gallego: Ay! que es gran gusto oír a los ciegos,
                                     vender Relaciones de nombres gallegos.

                    Gallega 2ª: De soldadiños dad muestras muy grandes,
                                     y en victoria ya no habrá más Frandes.

                    Gallega 1ª: De peregrino vino el rebelado,
                                     y por aquesso le dimos Santiago.

                    Gallega 3ª: Ay! que ya dicen por todas las terras,
                                    que todos somos gente de peleja.

                      Gallegas: Ay! que Castilla sus hechos ensalza,
                                    pero Galicia se lleva la gala.

 

Ya en los siglos XIX-XX, tenemos algunas noticias de danzas habladas populares de notable complejidad como la danza-representación dialogada denominada del Rey Portugués, que Juanjo Linares documentó en la comarca de Ordes-Tordoia (A Coruña). Tenía 3 partes y 25 figuras distintas, y en ella los danzantes varones eran guerreros que danzaban indistintamente con espadas o palos, en un contexto de batalla con reminiscencias de las disputas de Moros y Cristianos ya que se trataba en realidad de una Farsa con baile, canto y diálogo, que se hacía al finalizar la cosecha del lino y en la cual se representaba la leyenda gallega que relata como un rey o conde que tenía que pagar a los musulmanes el mítico tributo de las cien doncellas, decidió robarle las mujeres al rey de Portugal que recorría Galicia peregrinando a Santiago .

PORT.
Yo venjo de Pertujale
soy un lindo pertujese
en el camino me han dicho
que lindas damas traese.


GALL.
Quen me dera unha rosiña
que me axudare a cantare
desas rosas que ti traes
aljunha ma podes dare
.

PORT.
Si las traijo que las traija
no las traijo para dare
las traijo pra mi resjuardo
mi resjuardo resjuardare.


GALL.
Pois mirade nel cortexo
pos mirado e mira ben
as rosiñas que ti traes
pra min soíño han de ser
...

 

 

 

 

 

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El párroco de Carril bailando en las espadas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Damas e Galáns de Darbo (Cangas)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ms. del Bayle de los gallegos (1659)

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